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Unos ojos maquillados que ven más lejos, un obra de teatro que es más que un concierto y un actor que es más que un cantante, El Intérprete.

Es difícil definir en una sola palabra el espectáculo que ofrece Asier Etxeandia en El Intérprete, por que es teatro, es concierto, y es un musical, todo por el precio de uno. Para mi, es talento en estado puro. Asier sale a morir al escenario, a entregarnos su amor, a compartir su arte, a darlo todo.

Durante dos horas y media de atuación sin descanso, Asier Etxeandia nos invita a recordar con él su infancia, en la que soñaba con convertirse en El Intérprete. Deja que entremos en su habitación y que cantemos con él las canciones que han marcado su vida, las que le han inspirado, las que le recuerdan sus momentos más duros y también los más alegres. Casi desde el principio su inspiración se convierte en la nuestra, sus homenajes, (a su madre, a Prince, a Tomaz Pandur, etc), se convierten en los nuestros, consiguiendo una complicidad nunca vista con el público.

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A través de canciones propias y de grandes temas de Madonna, Janis Joplin, Camilo Sexto, Chavela Vargas o Bowie, Asier Etxeandia desnuda su alma y sus sentimientos, y consigue que durante esas dos horas no paremos de reír, llorar, soñar, cantar y bailar junto a él; por que si una cosa queda clara, es que en el teatro del Intérprete está permitido bailar.

Y es que como he dicho al principio, El Intérprete no es un espectáculo al uso, es sentir la magia del teatro, la fuerza de la música, la inspiración del baile. Un ejercicio de buenrollismo y de felicidad que merece todos los aplausos de un teatro lleno.

¿He dicho ya que he ido siete veces a verlo? ¡Defiende tu sombrero por ridículo que parezca!

Y ahora insensatos… corred a comprar vuestras entradas!

¡Solo quedan dos fines de semana para disfrutar de esta maravilla en Madrid!

 

 

 

 

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